El fallecimiento: natural o violenta cambia el estado civil de la persona y a su vez modifica la organizacion familiar.
El fallecimiento de uno de los conyuges (esposa o esposo) trae consigo serios conflictos que se manifiestan en estados deprersivos que afectan especialmente a los hijos.
El dolor y la tristeza del conyuge que se ha quedado sin pareja origina cierta despreocupacion por sus hijos que de no corregirse a tiempo puede provocar otros problemas familiares.
Tanto la muerte natural como violenta de uno de los padres resulta perjudicial para sus hijos, especialmente si estos tienen una edad que no les permite comprender totalmente la perdida de un ser querido. Regularmente surge un desequilibrio emocional que solo es posible restablecer a traves de una constante comunicacion con los demas miembros de la familia y de muestras de afecto por parte de quien se ha quedado al cuidado de los menores, ya sea el padre o la madre.