¿En qué países la violencia de género es motivo para que niñas, mujeres y disidencias tengan que migrar?
En la región donde más está documentado es en el Triángulo Norte de Centroamérica. En dos sentidos: por un lado está la violencia de género en el ámbito familiar y por otro la violencia de género dentro de lo que es la dinámica de las maras, las mujeres como casi esclavas sexuales de ciertos líderes maras.
Esto está bastante cuantificado en las estadísticas que produce Estados Unidos (Migrant Protection Protocols). En principio, la mayoría de las personas que reciben cierta protección y asilo son mujeres migrantes por violencia de género.
En América del Sur está menos documentada como causa, aunque obviamente es una causa. Lo que sí hay son indicadores de un crecimiento de la violencia de género en tránsito como suele pasar cada vez que se invisibiliza la ruta migratoria y empiezan a actuar un montón de actores ejerciendo distinas formas de violencia.
Es un cambalache de políticas que van de un extremo a otro. México tiene las principales estadísticas a nivel mundial de detención migratoria, peleando cabeza a cabeza con Estados Unidos. Tienen más de 100.000 personas detenidas por año. Incluso decenas de miles de niños que son privados de su libertad por razones administrativas.
En el otro extremo están quienes reconocen que migrar es un derecho humano. La única región en donde se reconoce que migrar es un derecho humano es América Latina.
El primer país del mundo en hacerlo es Argentina. Luego lo hicieron Uruguay, Bolivia, Guatemala y Ecuador. En diciembre de 2002 se aprobó el Acuerdo de Residencia para Nacionales de los Estados Partes del Mercosur, que fue y sigue siendo una herramienta clave para facilitar la residencia a las personas sudamericanas en países de Sudamérica, más allá de que cada país le da un alcance diferente.
Ese discurso de la legitimación de la desigualdad por nacionalidad o por si tenés o no un papel se ahonda mucho más por raza, clase y género. Ahí es donde hay una combinación bastante compleja que intenta legitimar no solo proceso de desigualdad, de restricciones en el acceso a derecho