La Guerra Irak-Iran y el conflicto del Golfo Pérsico -2

En septiembre de 1980, las tropas iraquíes lanzaron un ataque que, pese a conseguir avances en torno a 80-120 kilómetros, no fue suficiente para doblegar la resistencia de las milicias iraníes formadas por los Guardianes de la Revolución.

En adelante se inició una dura y larga guerra en la que se utilizó abundante armamento suministrado por países extranjeros. Iraq recibió amplio apoyo de Arabia Saudí, Kuwait y otros estados árabes

A partir de 1985, la CIA empezó a vender armas a Irán, mientras el gobierno de EEUU trataba de impedir, mediante los mecanismos legales internacionales, que los demás países pudiesen hacerlo.

Gran parte del dinero conseguido con estas ventas se usaba para financiar a los contras nicaragüenses.

Además, como seguían vendiendo armas a Irak, pretendían que la guerra siguiera indefinidamente, por lo que enviaban falsos informes a Irán sobre supuestos movimientos de tropas rusas en la frontera, para que Irán vigilara estas fronteras y no pudiera hacer ofensivas totales contra Irak.

Al mismo tiempo, avisaban a Irak de las operaciones iraníes para que las pudieran abortar y la guerra siguiera.

Cuando salió a la luz el escándalo Irán-Contra, los EEUU, para salvar la cara internacionalmente, tuvieron que abandonar a los iraníes y concentrarse en ayudar a Irak.

Finalmente, en agosto de 1988, los dos países reconocieron el alto el fuego y volvieron a sus fronteras originales, 8 años y un millón y medio de muertos más tarde.

La guerra Irán-Irak no fue, desde luego, un conflicto entre el bien y el mal, pero aunque ambos regímenes fueran repugnantes, fue el pueblo de los dos países el que actuó como carne de cañón y por ello, acabar con la guerra hubiese tenido que ser la prioridad de la comunidad internacional, que en lugar de eso se dedicó a maniobrar para eternizar la guerra y lograr mayores beneficios con la venta de armas.

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