El comercio romano fue el motor que condujo a la economía de finales de la República y principios del Imperio.
Modas y tendencias de la historiografía y cultura popular han tendido a no ocuparse de la base económica del imperio en favor de la lingua franca que fue el latín y las hazañas de las legiones.
Tanto la lengua como las legiones fueron apoyadas por el comercio, siendo al mismo tiempo parte de su espina dorsal.
Los romanos eran hombres de negocios y la longevidad de su imperio se debió a su comercio.
Debido a que, ya en el último siglo de la República (y no digamos en la época imperial), la península italiana no podía mantener a una población tan numerosa solamente con los recursos locales.
Se importaban los productos necesarios para la manutención y el buen funcionamiento de la industria y la vida romana de las provincias donde se producían.
Gracias a la denominada Pax Romana, el comercio se desarrolló en las condiciones más favorables.
La ciudad de Roma, que llegó a contar con un millón de habitantes, necesitaba proveerse de mercad
Una gran cantidad de rutas comerciales atravesaban el imperio cruzando el Mar Mediterráneo o aprovechando los excelentes caminos pavimentados.
Sin duda, la forma más económica y rápida de transportar mercaderías era a través del mar. Los romanos contaban con una gran red de puertos, el principal de los cuales era Ostia, a solo 20 kilómetros de Roma, en la boca el río Tiber.
Otro puerto importante era Alejandría, en Egipto, desde donde se embarcaba trigo que tardaba unos 15 días en llegar a Italia. Una vez en Ostia, el grano era controlado, pesado y enviado a la ciudad a través del Tiber.
Este abastecimiento era vital para alimentar a la creciente población de la ciudad y su escasez podía provocar
Por ello los romanos castigaban severamente cualquier entorpecimiento del comercio directo de alimentos con la deportación o incluso con la muerte. Otros puertos graneros eran Tunicia y Sicilia.
El comercio romano fue la actividad de intercambio de productos por dinero u otros bienes que se producía en la antigua Roma, y que se desarrolló durante la república y el imperio para llegar al máximo los siglos I y II favorecido por la seguridad y las buenas comunicaciones, y en general por la paz romana.
El comercio se organizaban a través de los mercados diarios, uno cada nona (es decir, cada ocho días) llamado
Al principio el pago de grandes cantidades se hacía en bueyes y carneros (1 buey = 100 ases = 10 carneros; 1 cordero = 10 ases), el bronce (aes) fue también adoptado como tipo de cambio (de donde aestimatio).
Como productos importados, junto a algunos de escasa incidencia en la población y limitados a las clases altas del Estado:
– joyas de oro
– vidrio fundido
– objetos de alabastro
– huevos de avestruz pintados
– perlas de vidrio o de ámbar
– perfumes
– adornos
– telas
– púrpura
– marfil
– incienso
Los intercambios comerciales, inicialmente pagados en bueyes y carneros, se empezaron a pagar más tarde con monedas de cobre. La primera moneda fue la libra de cobre.
Después se fueron incorporando las monedas de plata (denario y sestercios).
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