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Comunidad Europea del Carbón y del Acero (C.E.C.A.)

Creada por el Tratado de París de 18 de abril de 1951. Es una comunidad sectorial que abarca exclusivamente al carbón y el acero. Considerada como el embrión de la actual Unión Europea.

Sus órganos rectores se fusionaron con los de la C.E.E. y la EURATOM conforme al Tratado de 8 de abril de 1965.

Tiene por objeto la creación de un mercado común mediante la supresión de los derechos de entrada o salida o exacciones de efecto equivalente y las restricciones cuantitativas a la circulación de los productos.

De las medidas o prácticas que establezcan una discriminación entre productores, comparadores o usuarios, de las subvenciones o ayudas otorgadas por los Estados miembros y de las prácticas restrictivas tendentes al reparto o la explotación de los mercados.

Actúa mediante la adopción de medidas destinadas a hacer frente a las transformaciones económicas y sociales a través de indemnizaciones o financiando nuevas actividades; facilita la realización de programas de inversión; apoya la investigación técnica y económica sobre la producción y consumo de carbón y acero.

Puede intervenir directamente, cuando las circunstancias lo exigen, en la producción y en el mercado y puede fijar precios máximos y mínimos para la realización de los objetivos del Tratado y en circunstancias de crisis.

Una de las mayores novedades fue la transferencia de competencias de los Estados fundadores a una alta autoridad común elegida en conjunto. El tratado aseguraba la libre circulación de los productos y el libre acceso a las fuentes productivas; la vigilancia permanente del mercado para evitar disfunciones; el respeto a las reglas de competencia; la transparencia en los precios y el aliento a la modernización.

El objetivo, en esencia, era fomentar la expansión económica y el empleo en la posguerra por medio de un mercado común que suprimiera los aranceles.

La primera alta autoridad de la CECA fue Jean Monnet, uno de los precursores que acompañó a Schuman en aquellos albores del europeísmo de la segunda mitad del siglo XX.

Medio siglo después de su entrada en vigor (1952), el Tratado de París expiró en julio de 2002. Durante su existencia, el texto fue modificado en reiteradas oportunidades.

Algunas ampliaron las competencias, favoreciendo así la integración, y otras significaron una adecuación de los términos ante la incorporación de nuevos miembros.

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