Las guerras durante la Edad Contemporánea fueron las más destructivas de la historia.
Antes de la Edad Contemporánea, durante la Edad Media, surgieron diversos movimientos e ideologías como el Renacimiento y la Ilustración, que resultaron de gran influencia en el arte, en la sociedad y en la política, y que impusieron nuevos valores humanistas como el concepto de los derechos humanos.
Esta nueva forma de pensar se propagó de manera rápida y contribuyó al estallido social y revolucionario en diversas sociedades. La Revolución francesa fue una de las más significativas y con la que se inicia el período de la Edad Contemporánea, además de varios movimientos importantes como la independencia de Estados Unidos en 1776.
El comienzo de la primera Revolución Industrial (1760 – 1840), que se inició en Inglaterra, representó una ruptura con los viejos sistemas económicos, fomentó las ideas liberales y el desarrollo tecnológico. De esta manera, la Edad Contemporánea presentó una nueva estructura social, política y económica.
La transición de la Edad Moderna a la Contemporánea no fue abrupta, sino que ocurrieron varios cambios de manera gradual. Los conflictos bélicos que ocurrieron en el período contemporáneo (como la Primera y la Segunda Guerra Mundial) fueron los más destructivos de la historia.